Sunday, February 10, 2013

Quítenle esa ropa sucia!


Quítenle esa ropa sucia!

Hace unos días, conversando con una amiga misionera que actualmente se encuentra trabajando con algunas iglesias en La India, me hablaba acerca de los obstáculos que se han levantado para formar grupos de intercesión en ese lugar, y coincidimos en que Dios está urgido en levantar intercesores que se coloquen en la brecha, que se atrevan a creer que pueden mover la mano de Dios por medio de sus oraciones.
Esta misionera también me animó a leer sobre una de las visiones que Dios le dio al profeta Zacarías. La visión es la siguiente:
Zacarías 3:1-7 (NTV)
Entonces el ángel me mostró a Jesúa, el sumo sacerdote, que estaba de pie ante el ángel del Señor. El Acusador, Satanás, estaba allí a la derecha del ángel y presentaba acusaciones contra Jesúa. 2 Entonces el Señor le dijo a Satanás: «Yo, el Señor, rechazo tus acusaciones, Satanás. Así es, el Señor que eligió a Jerusalén te reprende. Este hombre es como un tizón en llamas que ha sido arrebatado del fuego».
La ropa de Jesúa estaba sucia cuando estuvo de pie ante el ángel. Entonces el ángel dijo a los otros que estaban allí: «Quítenle esa ropa sucia». Luego se volvió hacia Jesúa y le dijo: «¿Ya ves? He quitado tus pecados y ahora te voy a dar esta ropa nueva y fina».
Luego yo dije: «Deben también colocarle un turbante limpio en la cabeza». Así que ellos le pusieron en la cabeza un turbante sacerdotal limpio y lo vistieron de ropas nuevas, mientras el ángel del Señor permanecía cerca.
Entonces el ángel del Señor habló solemnemente a Jesúa y le dijo: «El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Si tú sigues mis caminos y me sirves con cuidado, recibirás autoridad sobre mi templo y sus atrios. Permitiré que camines entre los otros que están aquí”

Este profeta fue llamado aproximadamente 500 años antes del nacimiento de Jesús. Habló proféticamente a los exiliados para que volvieran a buscar la presencia de Dios, y los animaba a reconstruir el templo.
Vamos a analizar estos siete versículos:

V.1-2- Entonces el ángel me mostró a Jesúa, el sumo sacerdote, que estaba de pie ante el ángel del Señor. El Acusador, Satanás, estaba allí a la derecha del ángel y presentaba acusaciones contra Jesúa. 2 Entonces el Señor le dijo a Satanás: «Yo, el Señor, rechazo tus acusaciones, Satanás. Así es, el Señor que eligió a Jerusalén te reprende. Este hombre es como un tizón en llamas que ha sido arrebatado del fuego».
La situación que estaba viviendo este sacerdote en ese momento es algo a lo que cada hijo de Dios debe enfrentarse frecuentemente.
Este sacerdote (sacerdote significa “representante del pueblo delante de Dios y de Dios delante del pueblo”), estaba de pie ante el Señor pero también estaba Satanás. Satanás siempre se presentará para acusarnos, para tratar de destruir la confianza que Dios ha depositado en nosotros. En Job 1 también vemos como Satanás trata de desprestigiar a Job delante del Señor.
Apocalipsis 12:10 dice: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”

Si bien es cierto que Satanás está constantemente acusándonos delante de Dios, también es importante recordar que primeramente esta el Ángel del Señor para defendernos. Jesús prometió interceder por nosotros igualmente día y noche, y mayor es Él, que está en nosotros, que el que está en este mundo. (1Jn4:4)

22Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto. 23Y los otros sacerdotes llegaron a ser muchos, debido a que por la muerte no podían continuar; 24mas éste, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable; 25por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. (He 7.22-25)

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1Tim2:5)

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1)

Zacarias visualiza al Ángel del Señor justo enfrente del sacerdote. Puedes tener la plena certeza que el Señor jamás te ha dejado, que independientemente de lo grave que sean las acusaciones de Satanás, Dios nunca quitará su presencia de ti, mas bien tu eres quien decide si quedarte o no delante de Él, si realmente has dado motivos a Satanás para acusarte hoy es el día en que has sido llamado al arrepentimiento, a reconocer delante del Ángel del Señor tus errores y entregarte por completo a Su voluntad, de esa manera el enemigo no podrá volver a arrojarte al fuego, apenas te rindas delante de Dios el diablo huirá de ti.

Así que humíllense delante de Dios. Resistan al diablo, y él huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo. 10 Humíllense delante del Señor, y él los levantará con honor.” Santiago 4:7-8,10

V.3-5 La ropa de Jesúa estaba sucia cuando estuvo de pie ante el ángel. Entonces el ángel dijo a los otros que estaban allí: «Quítenle esa ropa sucia». Luego se volvió hacia Jesúa y le dijo: «¿Ya ves? He quitado tus pecados y ahora te voy a dar esta ropa nueva y fina».
Luego yo dije: «Deben también colocarle un turbante limpio en la cabeza». Así que ellos le pusieron en la cabeza un turbante sacerdotal limpio y lo vistieron de ropas nuevas, mientras el ángel del Señor permanecía cerca.

En este tiempo, hemos sido convocados a interceder como nunca antes, se ha dicho que este es un momento crucial en donde Dios anhela escuchar las voces de sus escogidos clamar a Él, y que está dispuesto a mostrarnos cosas grandes y ocultas que aún no conocemos (Jeremías 33:3).

En base a eso, y leyendo estos tres versículos, le hice algunas preguntas al Señor: ¿Por qué les ordenaste a los otros que estaban allí cambiar las vestiduras de ese sacerdote? ¿Por qué no le dijiste a él mismo que se despojara de esa ropa sucia? ó más bien ¿Por qué el Ángel del Señor no lo vistió con las nuevas ropas? ¿Qué papel juegan esas personas a su alrededor? ¿Quiénes son?

Y la respuesta que recibí fue que, en este tiempo, ese trabajo de quitar las ropas sucias y colocar las nuevas no es más que la intercesión de los que están a su alrededor.

Inmediatamente, vino a mi mente la última parte de la palabra profética que Dios decretó para Colombia a través de la pastora Claudia Castellanos el día 30/01/2013, de la cual me apropié y decreté para la iglesia venezolana también, porque creo que aplica para todas las naciones y para cada cristiano, en ella se  resume el poder que hay en la intercesión, y es la siguiente:

Algunos de mis hijos murieron, pero por tu intercesión vendrá vida. Algunos hogares han entrado en crisis, pero por tu intercesión habrá restauración. Algunos de mis niños y de mis jóvenes están perdiendo la fe, pero por tu intercesión serán como David. Algunas de mis hijas han manchado sus vestiduras, pero por tu intercesión serán como María. Por eso, levanten manos al cielo sin ira ni contiendas, y con un corazón perdonador, y Dios hará grandes cosas"

Esto me hizo recordar la importancia de la cobertura espiritual, lo indispensable de formar parte del cuerpo de Cristo, de tener amistades cristianas que sabes que, lejos de juzgarte, interceden delante de Dios para que seas perdonado y reconciliado de una manera sobrenatural.

Hoy quiero que te visualices en dos posibles situaciones:
1) Tú como ese sacerdote: Dios te rescata, te perdona y te restaura cada vez que clamas a Él con genuino arrepentimiento. Dios te defiende cada vez que Satanás te acusa. Y a través de la intercesión de los cristianos que están a tu alrededor, con los cuales has hecho amistad, eres vestido con ropas nuevas y limpias. Quienes están a tu alrededor te ayudarán en tu restauración, lejos de juzgarte, buscarán que retomes tu posición de sacerdote, de líder, de ministro de Dios, lo antes posible.

2) Tú como parte de aquellos que están alrededor del sacerdote a restaurar: mira tus ropas, están nuevas y limpias, estás en una posición de privilegio, gozas de una comunión especial con el Ángel del Señor. Por consiguiente, tu deber es tomar las ropas sucias del que está siendo juzgado por Satanás y seguir las instrucciones del Señor. Tu obligación es cerrar tus oídos a las acusaciones que  Satanás hace en su contra y escuchar el mandato del Señor que te dice: “quita sus ropas sucias y vístelo con ropas nuevas y limpias”, en otras palabras, intercede por su vida, profetiza aliento de vida, sanidad, restauración, y cuando lo hagas, visualízate tomando sus viejas vestiduras y colocándole nuevas. Obedece al Señor en esto y verás la palabra dada a la Pastora Claudia Castellanos hecha una realidad en la gente por la cual estás intercediendo, ya sea tu familia, tus discípulos y en toda persona que desees que conozca al Señor de la manera como tú lo has conocido.

V.6-7: Entonces el ángel del Señor habló solemnemente a Jesúa y le dijo: «El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: “Si tú sigues mis caminos y me sirves con cuidado, recibirás autoridad sobre mi templo y sus atrios. Permitiré que camines entre los otros que están aquí.

Finalmente, Dios da una instrucción y una promesa para el que la cumpla. A aquellos que decidan obedecer la Palabra de Dios y servirle con todo su corazón, tendrán esa autoridad que Jesús prometió cuando dijo: “mayores cosas harán en mi nombre” (Juan 14:12)

Hoy puedes hacer mayores cosas a través de tu intercesión, quitarás las ropas sucias de una nación entera llamada Venezuela, y si ella viste de ropas nuevas y limpias, tu familia, tu trabajo, y todo a tu alrededor también lo hará!

Dtb!
Itala D´Ambrosio Silva

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